[...] La primavera de Samo era especial. En ella no había nubes, ni mares, ni montañas cercanas. El sol siempre giraba dando vueltas rodeándole, templando su cara, sus costados o su espalda. Nunca subía o bajaba y por ende no producía atardeceres o amaneceres. La primavera era eterna como los días, que se sucedían uno tras otro sin que la noche cubriera el cielo. Samo miró el interior del bosque y pensó que tal vez allí descubriría la noche. [...]
sábado, diciembre 17, 2005
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3 comentarios:
mira esto, tú1
http://www.eldigoras.com/premios.html
Simpatico..
hola señor Marcial, paso de estas fechas señaladas, por la proximidad de fechas aún más señaladas -como cumpleaños o aniversarios y te invito a que veas mi estupendo albúm de fotos-bloggggg.
abrazos
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